El crecimiento del comercio y el traslado de pasajeros aumentaron la necesidad de contar con más embarcaciones. Así surgió en Campeche una importante actividad de construcción y reparación naval.
En sus astilleros se utilizaron maderas tropicales como jabín, caoba, cedro rojo, chicozapote, granadillo y guayacán, apreciadas por su resistencia a la humedad, los parásitos marinos y los impactos de artillería.
Carpinteros de ribera, calafateros y herreros de los barrios de San Román,
Guadalupe, Campeche, San Francisco y Santa Ana hicieron posible esta industria mediante conocimientos transmitidos durante generaciones.